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La determinación de un padre y una red de organizaciones ayudan a un niño migrante con discapacidad a navegar las primeras etapas de su vida.

Hace cerca de dos años, Arold Josué Hernández llegó a San Francisco junto a su hijo Samuel como consecuencia del asesinato de su esposa en Honduras. Desde entonces su vida se ha concentrado en brindar al niño, de cuatro años y con una discapacidad visual (retinopatía de bebé prematuro), todas las herramientas que necesita para su cuidado y empezar su proceso formativo.

En ese camino ha contado con el respaldo de los socios de Comunidad Promesa de la Mission. Arold y Samuel vivieron en albergues desde su llegada, auxiliados por Compass Family Services.

Hace un par de meses, Arold logró uno de los mayores hitos de su proceso al mudarse un apartamento de vivienda económica luego de ganar una lotería de vivienda de la Oficina de Vivienda y Desarrollo Comunitario del Alcalde de San Francisco (DAHLIA) y obtener un subsidio de vivienda de Hamilton Families, una organización que asiste a familias sin hogar.

“Al comienzo de la pandemia tuve la oportunidad [de mudarme a vivienda económica], pero al quedarme sin empleo no pude”, dice Arold, quien tendría una nueva chance casi que un año después, cuando se recuperaba de una cirugía que le impedía trabajar. “Hace dos meses me enviaron la documentación, pero tenía dos semanas de que me habían operado. Con los ingresos por beneficios de desempleo pude enviar mi solicitud [de lotería de vivienda]. Dos días antes de que DAHLIA me enviara una confirmación, Hamilton aprobó un subsidio de vivienda para pagar mi renta por 20 meses”.

El proceso hizo de Arold un “experto” en las loterías de vivienda económica de DAHLIA y una voz que puede ofrecer recomendaciones a otros miembros de la comunidad.

“Si había ofertas a diario, pues a diario solicitaba, de eso se trata porque por eso es una lotería, es la suerte”, dice Arold, que insiste en que el seguimiento de los miembros de la comunidad a los procesos es vital para obtener servicios. “No por el hecho de aplicar le van a dar a uno vivienda. Es cierto que la ciudad ofrece todo el apoyo necesario, pero necesitamos buscarlo nosotros mismos”.

Una red de servicios
Arold entró en contacto con Comunidad Promesa de la Mission por recomendación de una de las terapistas de Samuel en el Distrito Escolar Unificado de San Francisco. Así fue que conoció a Ana Avilez, quien se desempeñaba como Early Learning Family Success Coach en Comunidad Promesa de la Mission. Avilez determinó los servicios que ayudarían mejor a la familia a instalarse en su vida en San Francisco y, al mismo tiempo, encontrar la mejor atención para Samuel.

“Por medio de Ana apliqué a DAHLIA para vivienda de bajo costo, pude aplicar para la escuela (Tule Elk Park Child Development Center) pude dar con recursos para alimentación y conseguir ayuda económica cuando empezó la pandemia”, dice Arold. “La verdad que Ana ha sido mi mano derecha”.

Una vez conectado con organizaciones, Arold se ha concentrado en formar un equipo con socios comunitarios de Comunidad Promesa de la Mission como Support for Families of Children with Disabilities, que brindó al padre información sobre sus derechos y los servicios que recibiría Samuel a través de su Plan de educación individualizado. Adicionalmente, Felton Institute ha prestado servicios para el cuidado de Samuel.

“Cuando Arold recibe un ‘no’, él no se detiene”, dice Avilez sobre la determinación del padre hondureño. “Ahora sabe que puede solicitar recursos que le pueden beneficiar. Ahora tienen una vivienda permanente, su hijo tiene todas las terapias y una escuela que cumple con sus necesidades”.

Un niño que navega el mundo
A punto de cumplir cinco años, el pequeño Samuel empieza a desenvolverse en el mundo como ha sido la intención de su padre. En Felton Institute se le apoyó por medio de asistencia individual para que navegara su espacio en el salón de clases y formar amistades con otros niños. Según el padre, el niño desarrolló habilidades como usar la cuchara para comer, tomar un vaso para beber y ponerse de pie sin elementos de apoyo durante su paso por Felton.

“Son cosas que antes no hacía”, dice Arold. “Mis respetos para ese programa [Felton] porque se ve reflejado en mi hijo todo el empeño, el entusiasmo y esmero que ellos le ponen para que los hijos aprendan”.

Ese sentimiento de admiración es recíproco por parte de Felton.

“Arold siempre ha sido un gran defensor de sí mismo y de Samuel”, dice Azul Muller, maestra de preescolar en Felton Institute. “Hizo un gran trabajo al conectarse con tantas personas diferentes porque tiene un gran grupo de apoyo e hizo un trabajo increíble al asegurarse de que todos estuvieran en la misma página”.

La maestra también destaca la influencia de Samuel en el salón de clases. De acuerdo con Muller, Samuel trajo al aula un nuevo elemento de cuidado y de cómo ser humano con otros menores.

“[Los niños] se dieron cuenta de cómo realmente preocuparse por alguien que necesitaba ayuda adicional, y lo hicieron de una manera tan amorosa y cariñosa que sentí que si Sammy no hubiera estado en nuestro salón de clases, no hubiéramos podido experimentar ese tipo de atención por otras personas. Sammy nos enseñó eso a su manera”.

Samuel actualmente asiste a una escuela del Distrito Escolar Unificado de San Francisco y recibe todas las terapias que necesita. Después de recibir su alta médica, Arold regresó a la fuerza laboral. Es importante añadir que La Raza Centro Legal, otro socio comunitario de Comunidad Promesa de la Mission, lo conectó con un abogado de inmigración pro bono que lo ayudó a obtener un permiso de trabajo hace unos meses.

Con la determinación de esta familia y el apoyo de los socios de Comunidad Promesa de la Mission, el futuro es ahora brillante tanto para el padre como para el hijo.

To Better the Future for his Disabled Son, An Immigrant Father Harnesses the Power of the Mission Promise Neighborhood Support Network  

The determination of a father plus the collective support of a network of organizations are combining to help an immigrant child with a disability navigate the early stages of his life.

Arold Josué Hernández and son Samuel arrived in San Francisco around two years ago. Arold was fleeing violence after his wife was tragically murdered in their homeland of Honduras. Since arriving in the U.S., the loving father’s life has focused on providing the 4-year-old the necessary tools to assist with the child’ visual impairment (retinopathy caused by Samuel being born prematurely).

Arold’s journey has included wraparound support from Mission Promise Neighborhood (MPN) partners. Arold and Samuel had lived in shelters since their arrival from Honduras, being assisted by Compass Family Services during that time

The good news is that Arold recently achieved a major milestone by moving into affordable housing: He won the lottery for a below-market-rate (BMR) apartment from the San Francisco Mayor’s Office of Housing and Community Development (DAHLIA). Support also arrived in the form of his obtaining a housing subsidy from Hamilton Families, an organization that assists homeless families 

“At the beginning of the pandemic I won a lottery and had the opportunity [to move into affordable housing], but then I was left without a job, so I couldn’t do so,” says Arold, who would have a new chance almost a year later, just right when he was recovering from the surgery that prevented him from working. “Two months ago, they [DAHLIA] sent me the documentation, but it had been two weeks since my surgery. I was able to submit my [housing lottery] application because of my income from unemployment benefits . Hamilton approved a housing allowance to pay my rent for 20 months two days before DAHLIA sent me a confirmation of getting an apartment.”

The process made Arold an “expert” in DAHLIA’s lotteries — and a voice that can offer recommendations to fellow community members seeking affordable housing in San Francisco.

“If there were offers daily, well, I applied daily, That’s what it’s about because that’s why it’s a lottery — it’s luck,” says Arold, who insists that the follow up of applicants is vital to obtain services. “Just because you apply, they are not going to give you a home. It is true that the City offers all the necessary support, but we need to look for it ourselves.”

An entry to a networkArold contacted MPN on the recommendation of one of Samuel’s therapists from the San Francisco Unified School District (SFUSD). This is how he met Ana Avilez, who then served as an MPN Early Learning Family Success Coach. Avilez determined the services that would best help the family settle into their life in San Francisco while also finding the best care for Samuel. 

“Through Ana, I applied to DAHLIA for BMR housing, I was able to apply for school (Tule Elk Park Child Development Center), plus I was able to find resources for food and get financial aid when the pandemic began,” states Arold. “The truth is that Ana has been my right-hand person.”

Once connected with organizations, Arold has focused on working as a team with MPN community partners, such as Support for Families of Children with Disabilities, who provided information on his rights and what services Samuel will be receiving via his Individualized Education Plan (IEP). Additionally, Felton Institute has been a care provider for Samuel.

“When Arold receives a no, he won’t stop there,” Avilez explains of the Honduran father’s determination. “He now knows how he can apply for resources from which his family can benefit. Now they have a permanent home, and the child has all the therapies and a school that can fulfill his needs.”

A boy ready to navigate the world
About to turn five years old, little Samuel is now beginning to develop as his father always hoped. At Felton Institute, Samuel was supported through individual assistance to navigate his space in the classroom and form friendships with other children. According to his father, the boy also developed skills such as using a spoon to eat, taking a glass to drink and standing up without support — all accomplishments achieved during Samuel’s time at Felton.

“These are things that he didn’t do before,” explains Arold. “I have respect for all of the effort, enthusiasm and care Felton puts in so that children learn.”

Such admiration is reciprocated on Felton’s part. 

“Arold has always been such a great advocate for himself and Samuel. He will go out of his way to make sure his son got what he needed,” says Azul Muller, Preschool Mentor Teacher at Felton Institute. “He did a great job in connecting with so many different people because Arold has a big support group, and he did an amazing job in ensuring that everyone was on the same page.”

The teacher also highlighted Samuel’s influence on others while he was at Felton. According to Muller, Samuel brought into the classroom a new element of caring and how to be human with other kids.

“They [students] were noticing how to really care for someone who needed extra help in such a loving and caring way that I felt that if Sammy wasn’t in our classroom, we wouldn’t have been able to experience that sort of empathy for other people,” says Muller. “In his own way, Sammy really taught us that in our classroom.” 

Samuel currently attends an SFUSD school and receives all his needed therapies. After receiving his medical discharge, Arold has returned to the workforce: MPN partner La Raza Centro Legal connected him to a pro bono immigration lawyer who helped him obtain a work permit. 

With this family’s determination and the support of MPN partners, the future is now bright for both father and son. 

cgil

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